¿Por qué soy tan débil? ¿Por qué permito
que tu imagen y recuerdo continúen clavándose en mi mente? Aún no logro
entender la causa de tu repentina partida sin pronunciar si quiera un adiós. Mi
mente vaga entre recuerdos de un pasado cercano y confusiones de un futuro
incierto. No dejo de preguntarme, ¿por qué la que más perdió o más pago de esta
deuda fui yo? Sé que es egoísta pensar sólo en mí, pero pensé tanto en ti y en
los demás que hasta me olvidé de ser yo, dibujaba siempre una sonrisa para que
todo estuviera bien, oí quejas por ambos lados mientras tenía ganas de gritar
que se lo dijeran a esa o esas personas. Y al final ¿de qué me sirvió todo eso?
Ahora ambos lados se alejaron de mí y hasta fui señalada de decir cosas de las
cuales yo sólo tenía conocimiento. Lo cierto es que ya me cansé, ya me fastidié
de seguir cargando con esto, con este sentimiento, pensando y creyendo
que todo fue por causa mía, que si las cosas fallaron es porque yo no supe marcar
un límite, no fui lo suficientemente madura como para alejar las situaciones y
ni permitir que las cosas se mezclaran tanto, pero sabes, aquí no todo es mi responsabilidad y ya me cansé de cargar con las culpas de terceros, ya me cansé de cada
día sentirme triste y miserable porque por otras personas la estabilidad que
había encontrado se volvió una catástrofe infernal para mi . Mi único error fue
amar a alguien que al parecer aún no sabe ni que quiere de la vida, que no está
preparado mental ni emocionalmente para compartir con alguien más “su vida y
sus cosas” y tristemente termine de comprender que aquella a la que llamaba
amiga no fue más que una farsante más, sí de esas que encontraré en mi camino
por lo que me reste de vida...
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